|
La Dra. Rosa del Campo nos presenta un ensayo clínico diseñado para estudiar la supervivencia de las bacterias lácticas del yogur en el tracto gastrointestinal humano y los cambios cualitativos y cuantitativos de los perfiles bacterianos. Esta ponencia, patrocinada por El Grupo Leche Pascual tuvo lugar en el marco del XIII Symposium sobre tratamiento actual de las enfermedades digestivas, celebrado recientemente en Madrid.
El yogur se había considerado un alimento probiótico por su contenido en bacterias a los que se les atribuía una supuesta acción beneficiosa sobre la salud, sin especificar el mecanismo. Los estudios publicados sobre el tema que existen se han desarrollado fundamentalmente en sujetos enfermos o en animales, no aportando conclusiones válidas para la población humana sana, los principales consumidores de yogur.
Diseño del estudio
Por ello, la Dra. Rosa del Campo, investigadora del SNS del Servicio de Microbiología del Hospital Ramón y Cajal se ha planteado en un ensayo clínico estudiar la supervivencia de las bacterias lácticas del yogur en el tracto gastrointestinal humano y los cambios cualitativos y cuantitativos de los perfiles bacterianos.
Para alcanzar dichos objetivos se ha diseñado un ensayo clínico sobre población sana, controlado, aleatorizado, enmascarado y cruzado, con dos ramas: un grupo poblacional ha recibido yogur con gérmenes vivos y otro yogur pasteurizado. Un tercer grupo ha acompañado a los dos anteriores sin recibir ningún tipo de yogur manteniéndose como control externo de los resultados y de calidad del proceso. En total han participado 113 voluntarios (48 hombres y 65 mujeres). El Grupo Leche Pascual ha suministrado dos tipos de yogures utilizados en recipientes idénticos, salvo una etiqueta que los identificaba como Alpes o Pirineos.
Los yogures tipo Alpes correspondían a los yogures pasteurizados, en los que no se detectó ninguna bacteria viva mediante cultivo en medio selectivo adecuado. Por otro lado, los yogures tipo Pirineos correspondían al típico yogur que mantiene una población bacteriana viable de 107 unidades formadoras de colonias por gramo (UFC/gr.) de producto para cada una de los dos tipos de bacterias.
Metodología
Una vez que un individuo se incluía en el estudio se le asignó al azar el tipo de yogur a ingerir en el primer período. Las primeras muestras basales se recogieron tras una semana sin comer yogur. La finalidad de esta muestra era descartar la presencia de poblaciones autóctonas de las bacterias del yogur en estos individuos.
Tras estas primeras muestras, los voluntarios se dividieron en dos grupos a los que se asignó la toma de yogures bien tipo Alpes o bien tipo Pirineos y se incluyó también un tercer grupo control que no ingirió ningún tipo de yogur. Cada grupo tomó tres yogures al día del tipo que le correspondió durante quince días, al final de los cuales se recogieron las segundas muestras de sangre y heces.
Posteriormente, se incluyó un período de lavado de quince días sin yogur en la dieta, y de nuevo volvieron a ingerir tres yogures al día durante quince días del tipo contrario al de la primera ronda, recogiendo las últimas muestras sanguíneas y fecales.
La metodología empleada se ha basado en métodos microbiológicos clásicos, es decir la detección y cuantificación de bacterias vivas en heces mediante cultivo en placas de medio selectivo (MRS y M17) y técnicas moleculares (reacción de PCR específica a partir de ADN extraído de heces y a partir de colonias cultivadas en placas).
Resultados
Los resultados establecen que con los métodos utilizados no se han detectado las bacterias ácido-lácticas propias del yogur vivas en las heces de 113 sujetos voluntarios sanos, ni en condiciones basales, ni tras el consumo reiterado de yogur. Se ha detectado ADN compatible con el de las bacterias del yogur en un uno por ciento de la población estudiada. Y respecto a las bacterias propias del yogur, se puede concluir que no hay diferencias microbiológicas en las heces entre el yogur clásico y el yogur pasteurizado.
También se puede concluir que no hay diferencia significativas en las variaciones cualitativas en ambos tipos de yogur y que cada individuo presenta un perfil electroforético-biótico propio, con bandas en común entre distintos individuos.
Respecto a los cambios cuantitativos que ocurren tras la ingesta de un yogur fresco y su equivalente pasteurizado con la PCR-Q, se observó que hay un aumento significativo de las bacterias lácticas en general y disminución del grupo bacteroides, especialmente de Bacteroides vulgatus.
Conclusiones
Por lo tanto, las conclusiones del ensayo son las siguientes:
-Las bacterias lácticas del yogur no se detectan viables en las heces por lo que no parecen sobrevivir en el tracto gastrointestinal humano.
-No hay cambios cualitativos en los perfiles bacterianos en general y en las bacterias lácticas en particular tras consumo de yogur.
-Se ha detectado un aumento significativo del conjunto de bacterias lácticas y una disminución también significativa del grupo de los Bacteroides.
-Tras el consumo de yogur la masa total de Bacteroides vulgatus disminuye drásticamente.
-No hay diferencias entre las poblaciones que consumieron yogur fresco ó yogur pasteurizado.
|  |
|